domingo, 15 de octubre de 2017

El pasado como ejemplo: La Guerra de Cataluña.


"Un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir" (Helmut Kohl)


Entre los años 1635 y 1659 tuvo lugar la Guerra franco-española, una de cuyas consecuencias más sobresalientes fue la Sublevación de Cataluña, también conocida como Guerra de Cataluña o Guerra dels Segadors. Los desencuentros entre la Monarquía Hispánica y el Principado de Cataluña ya venían de antiguo, sobre todo desde el intento del valido de Felipe IV, el Conde Duque de Olivares, de instaurar en 1626 la Unión de Armas, que pretendía que todos los territorios de la Monarquía Hispánica contribuyeran a su defensa con hombres y dinero de manera proporcional a su población y riqueza. La guerra franco-española supuso la presencia de tropas del ejército real en territorio catalán, tropas a las que había que alojar y mantener, lo que provocó el descontento de muchos de sus pobladores, sobre todo de los campesinos. A ello se añadieron las requisas de ganado y cultivos y los saqueos de algunas poblaciones como Palafrugell. En 1640 se produjeron una serie de revueltas  que culminaron en Barcelona el día 7 de junio (festividad del Corpus Christi) con una rebelión popular y el asesinato del Virrey de Cataluña, Dalmau de Queralt, conde de Santa Coloma. El presidente de la Generalitat, Pau Claris, instauró la República Catalana en enero de 1641, pero sólo una semana más tarde proclamó al rey de Francia, Luis XIII, como Conde de Barcelona, poniendo al Principado de Cataluña bajo soberanía francesa. De esta manera, desde 1640 hasta 1652, Cataluña se convirtió en un escenario más de la guerra entre Francia y España, escenario que llegó incluso a tierras aragonesas, ya que Monzón fue tomado por los franceses en 1643 y reconquistado por Felipe IV un año más tarde. La Guerra de Cataluña acabó en 1652 con la toma de Barcelona por las tropas reales bajo el mando de Juan José de Austria.

Este conflicto afectó de forma directa a otros territorios de la Corona de Aragón. En la segunda mitad del siglo XVII el concejo de Palo atravesaba una difícil situación económica. Corría el año 1680, y ese mismo concejo que unos años antes había podido afrontar los gastos de construcción de la iglesia parroquial, solicitaba al rey Carlos II a través del Consejo de Aragón, que le fuera concedida una mora de 20 años en el pago de la deudas que había contraido con varios censalistas (prestamistas). El documento enviado por el Consejo al monarca decía así:

"Señor: 
El lugar de Palo, en el Reyno de Aragon, dize se halla muy pobre y desvalido, sin poder acudir a la paga de sus censalistas por haverse disminuido de muchas cassas, pues se componia de mas de 50 y oy no llegan a treinta, con los travajos que han padeçido con alojamiento de soldados. Y que siempre que se ha offrecido quando las guerras passadas de Cataluña han servido como fieles vassalos de V.M. con sus personas y haziendas, de que ha venido muy a menos, como tambien por las calamidades de los tiempos y carga de penssiones y çensalistas, pues pagan en cada un año 50 sueldos, y de pensiones caidas estan deviendo 800 libras, y de comandas y albaranes mas de 900. La mayor parte destos devitos han proçedido de alojamientos y otras obligaçiones que han / servido para el real servicio.
En conssiderazion de lo dicho, supplica a V.M. se sirva hacerle merced de mandar a los censalistas de dicho lugar bengan en concordia por tiempo de 20 años para que con esso se conserbe el real patrimonio de V.M. y el dicho lugar se recobre en algo para que, cumplido dicho tiempo, pueda pagar por entero a dichos censsalistas.
Y assi lo espera de la real clemencia de V.M."(1)


Efectos de la guerra de cataluña en Palo, memoriales, deudas
Anotación favorable a la solicitud del concejo de Palo. FOTO: Archivo de la Corona de Aragón
De la lectura del documento podemos concluir que el concejo justificaba su endeudamiento por la disminución de los ingresos municipales ocasionada, a su vez, por la pérdida de habitantes de la localidad, cuya población había pasado en los últimos años de 50 casas a menos de 30. Según el concejo de Palo, la razón de esta sangría demográfica había sido el empobrecimiento de sus habitantes, motivado por su contribución al sostenimiento de la Guerra de Cataluña. Efectivamente, al ser la región vecina uno de los escenarios principales de la guerra, muchas localidades de Sobrarbe y Ribagorza sufrieron sus efectos. Las tropas del ejército real tuvieron que ser alojadas y mantenidas por una población que apenas disponía de recursos para ello, a lo que se unieron los saqueos y la difícil convivencia entre la población civil y los soldados, muchos de ellos mercenarios sin ningún apego al territorio en el que se encontraban.

Sin embargo, es bastante probable que el empobrecimiento de las arcas concejiles no se debiera solamente a los efectos de la guerra, sino que más bien se habría producido por la suma de varios factores negativos. Curiosamente por las mismas fechas, hay un memorial de los lugares vecinos de Pallaruelo y Rañín solicitando al monarca una mora de 30 años en el pago de sus deudas. En este caso las razones esgrimidas para la merma de los ingresos municipales son "las calamidades de la langosta, piedra, niebla y enundaçiones de aguas con las quales ha dexado a dicho territorio sin tierra", además de "los alojamientos y transitos de soldados y asistencia de ellos" (2). 
También sabemos de la existencia de rebrotes de peste en Sobrarbe entre 1652 y 1659.

Es muy posible que la decadencia económica de Palo se debiera también a los efectos de estos desastres naturales y a la asunción de gastos excesivos (tal vez la construcción de la iglesia unos años antes tuviera algo que ver), pero quizá el concejo decidiera responsabilizar de sus deudas únicamente a los servicios prestados a las tropas reales para así conmover al monarca y que éste atendiera más fácilmente sus ruegos, como así hizo con fecha del 11 de mayo de 1680.



(1) Archivo de la Corona de Aragón, CONSEJO DE ARAGÓN, Legajos, 0099, nº 019, doc. 21.
(2) Archivo de la Corona de Aragón, CONSEJO DE ARAGÓN, Legajos, 0099, nº 019, doc 20.

domingo, 30 de julio de 2017

La construcción de la iglesia de San Martín de Palo


Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Bóveda estrellada de la iglesia de San Martín de Palo.


Los archivos notariales constituyen una magnífica fuente para la investigación histórica. Desde finales de la Edad Media, un sinfín de actos jurídicos tales como testamentos, capitulaciones matrimoniales, contratos de obras, compra-ventas, préstamos, arrendamientos, poderes, ordenanzas gremiales, estatutos de sociedades, etc., han sido y son recogidos por notarios y escribanos, quienes les otorgan la forma documental adecuada para que sirvan como testimonio y prueba de validez legal. Todos esos documentos y escrituras que el notario redacta y autoriza con su firma, se guardan y encuadernan de forma ordenada, constituyendo lo que conocemos como protocolos notariales. Los documentos que conforman estos protocolos nos ofrecen una valiosa y abundante información sobre la vida cotidiana de nuestros antepasados y la "pequeña historia" de las mentalidades, la economía, el derecho, la genealogía, la cultura o el arte.

Precisamente para el conocimiento de la historia del arte son de gran utilidad las "capitulaciones y concordias" (contratos) que los concejos establecían con los maestros a los que se encargaba la realización de algún tipo de obra artística, ya que nos aportan datos concretos sobre su autoría, fecha, forma de ejecución, coste, materiales empleados, etc.

Buscando documentación sobre Palo en el Portal de Documentos y Archivos de Aragón (DARA), encontré las imágenes digitalizadas de las trazas de la techumbre y la puerta de la iglesia de San Martín de Palo. Ambas están contenidas en un protocolo del año 1630 (1) perteneciente al notario Francisco de las Ortigas, residente en Barbastro, y forman parte del acuerdo entre el concejo de Palo y Claudio Casales, un cantero residente en Graus, para la construcción de la iglesia de la localidad.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Comienzo de la "capitulación y concordia" entre el concejo de Palo y Claudio Casales. Foto: AHPHU

Aunque en realidad no se trataba de la construcción de un templo nuevo, sino de la ampliación de la iglesia de la localidad, el edificio resultante sólo conservó del anterior la torre-campanario y una capilla.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Torre campanario de la iglesia de San Martín de Palo

Pero ¿cómo era la iglesia anterior? Gracias a las visitas pastorales sabemos que en el año 1543 ésta tenía, además del altar mayor, una capilla dedicada a San Antonio y un campanario con tres campanas. Es probable que la capilla que está a los pies del templo actual en su lado sur (a la izquierda de la entrada), con bóveda  de cañón apuntado (típico de la arquitectura gótica) se corresponda con la antigua capilla de San Antonio.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Capilla de bóveda apuntada, perteneciente al templo antiguo.
 
Otras visitas posteriores (2) describen la iglesia como pequeña y con un coro de tamaño desproporcionado con respecto al del templo, al que, además, le restaba luz. La cabecera de la iglesia estaba orientada al este y la puerta de acceso en un lateral, posiblemente en el lado norte. Todos estos datos nos hablan, claramente, de un templo medieval, posiblemente tardorrománico o gótico, que habría sustituido a la iglesia de San Climén (San Clemente) como parroquia del lugar.

A finales del siglo XVI la iglesia de San Martín presentaba varias deficiencias que los sucesivos obispos de Barbastro se encargaron de señalar en sus visitas:

En 1585 se ordenó ampliar la lumbrera del coro para dotar de más luz al interior de templo, poner rejas y bastidores en algunas ventanas y retejar la cubierta.

En 1587, ampliar el coro y hacer un suelo nuevo.

En 1593, abrir una lumbrera en la zona de la iglesia donde se colocaban las mujeres.

En 1595, construir una sacristía. Esta obra se llevó a cabo dos años más tarde, tal y como indica la fecha inscrita en el dintel de piedra de su puerta de acceso.  La existencia de dicha inscripción ha motivado el hecho de que algunas fuentes consideren la fecha de 1597 como la de la construcción del templo.  



Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Inscripción en el dintel de la puerta de acceso a la sacristia, en el que puede leerse la fecha de 1597


Sin embargo, todas estas obras debieron resultar insuficientes, por lo que en 1624, Pedro de Apaolaza, Obispo de Barbastro, ordenó que la iglesia se ampliara por su parte posterior todo lo que fuera necesario para darle espacio e iluminación suficientes:


"La yglesia parrochial del dicho lugar avemos visto que es pequeña para que con devoçion y decentemente puedan asistir a los dibinos officios por ser mucha la poblacion y ocupar la mitad della el coro, a cuya ocasion la haze muy obscura y lobrega. Y aviendo visto que la primizia esta sobrada y la yglesia bien proveyda, acordamos que se alargue por la parte de atrás la yglesia lo que fuere necessario para darle el espacio conviniente y que tenga vastante luz."

El concejo de Palo recogió el mandato y encargó a un maestro de obras, posiblemente Claudio Casales, la realización de un proyecto. Éste recibió el visto bueno del nuevo obispo de Barbastro, Alfonso de Requesens, quien en 1626 ordenó que, en el plazo de un año, se ejecutara la ampliación de la iglesia, obra que debía ajustarse al proyecto que le había sido presentado. Dicho proyecto contemplaba cambiar la orientación del templo, situando el altar mayor y el retablo en el lado donde se encontraba el coro, y la puerta principal en el lado donde se hallaba hasta entonces el altar mayor: es decir, situar la cabecera en el lado oeste y los pies del templo en el lado este. Además, había que construir una capilla en el lugar donde se situaba la puerta de acceso y reparar el chapitel del campanario.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la iglesia de Palo
Traza o plano de la iglesia de San Martín de Palo. Foto: AHPHU


Finalmente, en enero de 1630 se firmó la concordia entre el concejo de Palo y Claudio Casales para la realización de las obras de reforma y ampliación de la iglesia de San Martín. No sabemos mucho acerca de su artífice, Claudio Casales: tan sólo que, con posterioridad a su trabajo en Palo, fue uno de los canteros que intervinieron en la construcción de la iglesia de San Bartolomé de Burceat. Quizá interviniese también en las obras de la iglesia de Perarrúa, ya que se le pide que haga "el púlpito de yesso con sus figuras conforme el de la iglesia de San Martín de Perrarua (sic), o mejor si mejor pareciere a los dichos jurados de Palo".

Los términos o condiciones del contrato fueron:

El edificio habría de medir 96 palmos de longitud, 32 de anchura y 48 de altura. El palmo aragonés equivalía a 0,193 metros. Dichas medidas concuerdan con lo que mide la iglesia en la actualidad: 18,66 metros de longitud, 6,22 de anchura y 9,48 de altura.


Habría que construir cinco capillas, todas ellas con proporción y simetría:

Las dos junto al presbiterio, de 24 ó 26 palmos de alto, 16 de ancho y 10 de fondo.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
La escalera de acceso al coro y un baptisterio ocupan en la actualidad el lugar donde debería haberse construido una capilla.

La de enfrente a la capilla bajo el campanario (lado sur), habría de ser semejante a ésta pero con bóveda de crucería. Esta capilla no existe en la actualidad, ya que su lugar lo ocupa la escalera de acceso al coro y un pequeño baptisterio.
Las otras dos, de 18 ó 20 palmos de altura.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Una de las capillas de nueva construcción.


Derribar los muros de la vieja iglesia y hacer los cimientos de nuevo. Los muros en superficie habrían de tener 4 palmos de grosor y estar reforzados con estribos de piedra de buena calidad y de ocho palmos de grosor.

El nuevo techo (casco) de la iglesia dispondría de arquitrabe, friso y cornisa.

Hacer una nueva sacristía en el lado del Evangelio (a la izquierda del altar), con puerta de acceso desde el presbiterio. Sus medidas habrían de ser: 20 palmos de alto, 7 de ancho y 16 de largo. Aunque no figure en el documento, para la puerta de la sacristía se aprovecharía el dintel de 1597 anteriormente citado.
La iglesia debería tener 3 cruceros de 9 naves y la capilla mayor habría de estar coronada por una bóveda de crucería, tal y como se mostraba en el plano.

El suelo de la iglesia habría de enladrillarse o enlosarse.

La portada de la iglesia tendría que estar decorada con sendas pilastras, con su pedestal, basa y capitel, y un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa, rematado por un frontón circular. Y sobre dicho conjunto, un óculo. En la actualidad hay un pórtico de entrada que probablemente se construyese con posterioridad y que tapa la parte superior de la portada, permitiéndonos contemplar sólo las pilastras, de ejecución bastante más rudimentaria que lo reflejado en el plano.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la iglesia de Palo
Traza de la portada. Foto: AHPHU
 
Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Puerta de la iglesia en la actualidad



En un estribo de la iglesia habría de hacerse un púlpito de yeso con sus figuras, al estilo del de la iglesia de San Martín de Perarrúa.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Púlpito de la Iglesia de San Martín.

Hacer una escalera para subir al coro y una puerta de acceso a la torre.

Hacer un arco de piedra de buena calidad para sostener el coro. Éste habría de ser de madera labrada, con vueltas de yeso o de la misma madera. El coro que existe en la actualidad no se corresponde con el descrito en el documento, ya que éste se sitúa en la segunda plata del pórtico de entrada al templo y no sobre un arco de piedra. Como ya he indicado anteriormente, este pórtico parece posterior, probablemente de finales del siglo XVIII o comienzos del XIX.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Vista desde la cabecera con el coro al fondo de la imagen.

Todas las bóvedas de la iglesia y capillas habrían construirse con tosca (piedra caliza), yeso y argamasa. Los arcos formeros y los de las capillas también habrían de ser de tosca u otro tipo de piedra.

 
Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Bóveda estrellada en la nave central de la iglesia de San Martín de Palo
Blanquear y perfilar el techo de la iglesia y capillas.
Hacer las lumbreras que sean necesarias, tanto en la nave central como en las capillas y sacristía.
Hacer una alacena en la sacristía de 4 palmos de ancho, 3 de fondo y 12 de alto.
 
El tejado de la iglesia, capillas y sacristía se cubriría con losas, y se levantaría un muro de 4 palmos por encima de la bóveda. Sobre ésta, una falsa de madera con ventanas a los cuatro vientos.


Desmontar y volver a montar en su nuevo emplazamiento los altares y retablos ya existentes, tanto los mayores como los de las capillas, y hacer los altares de las capillas de nueva construcción.

Hacer las puertas de la iglesia y de la sacristía, además de un armario en esta última, con sus herrajes, cerrajas y llaves, todo ello a su costa.

Hacer tres gradas de piedra de buena calidad en el presbiterio, de un palmo de altura cada una.

Espalmar (enlucir), pulir y blanquear con yeso de buena calidad el interior de la iglesia.

En cuanto a los materiales, el cantero podría usar todas las piedras y losas de la iglesia vieja, así como la cal del cementerio, excepto las piedras de la torre y campanario, la madera de los bancos y las pilas de bautismo y aceite. El resto de material necesario lo ha de aportar el propio Claudio Casales.
El concejo de Palo se comprometía a proporcionarle maderos para hacer andamios, cortados (en luna menguante) y acarreados hasta el lugar de la obra. Una vez acabada la obra, éstos habrían de ser restituidos por el constructor.

El plazo de ejecución de la obra sería de cinco años a contar desde la firma del contrato, con una penalización de 200 escudos si no se cumplía dicho plazo. A su finalización, la iglesia se entregaría limpia de escombros y "segura de muros y cimientos" y sería revisada por dos oficiales nombrados por el obispo de Barbastro.

El coste total de la obra ascendería a la suma de 1800 escudos (o libras) jaqueses: 400 al contado y el resto pagaderos durante 17 años (desde 1631 hasta 1647) a razón de 85 libras anuales, quedando un sobrante de 45 libras. Dicha cantidad se obtendría de la primicia, tributo que, además del diezmo, pagaban a la Iglesia los vecinos de la localidad.

El escudo en el Reino de Aragón equivalía a la libra jaquesa, moneda de cuenta que, a su vez, equivalía a 20 sueldos jaqueses. Por lo tanto el precio de la obra fue de 36000 sueldos jaqueses, Para hacernos una idea de su coste, baste con indicar que en la época de construcción de la iglesia, en Palo se podía comprar una viña por un precio de 280 sueldos o un olivar por 200. Las dotes que se entregaban a las hijas de las familias acomodadas solían oscilar entre 2000 y 6000 sueldos (3).

Los vecinos de Palo trabajarían a su propia costa en la obra de la iglesia durante cinco jornadas en días festivos, con licencia para ello del obispo de Barbastro.
El constructor recibiría alojamiento y vecindad en Palo durante el tiempo que durase la obra y podría usar los utensilios para recoger las primicias que hubiera en la casa de la primicia, pero no podría tener ganado ni tendría que pagar contribuciones al concejo de Palo.
Los 45 escudos que sobraban de la primicia, se quedarían para el constructor a cambio de no pedir más jornadas de los vecinos de Palo.

Los trabajos comenzaron pronto, pues el obispo ya no volvería a urgir al concejo de Palo para que comenzaran las obras. En sus visitas de 1633 y 1635 hace mención a "el artífice que haze la yglesia parrochial".

No sabemos en qué fecha acabaron las obras, pero en la década siguiente seguía habiendo problemas en el templo. O bien la obras se prolongaron más de lo debido, o bien éstas se ejecutaron de forma deficiente, ya que en 1641 el obispo ordenaba al concejo de Palo que reparara y retejara la cubierta de la iglesia y que se quitara y desescombrara la tierra que había amontonada a su alrededor. Dicho mandato se repitió en las visitas de los años siguientes para desaparecer a partir de 1648.

Iglesia parroquial de Palo Construcción de la Iglesia de Palo
Interior del templo.

El resultado final de la obra del siglo XVII se ha mantenido prácticamente sin modificaciones importantes hasta nuestros días. En una intervención llevada a cabo a finales del siglo pasado se restauró la cubierta, se pintaron los paramentos y bóvedas del interior y se cambió el acceso exterior a la torre por uno nuevo desde el coro.

(1) AHPHU (Archivo Histórico Provincial de Huesca), Protocolos notariales de la provincia de Huesca, ES/AHPHU - 004032 fols. 30 al 38.

(2) Estas visitas pastorales se incluyen en los libros parroquiales de Palo que se encuentran en el Archivo Diocesano de Barbastro. Las reproducciones fotográficas de dichos libros me fueron proporcionadas por Jesús Cardiel Lalueza, al cual quiero expresar mi agradecimiento por su ayuda y enorme generosidad.

(3) Información obtenida en: http://gensobrarbe.blogspot.com.es/2014/11/dote-mariana-de-broto-ano-1673.html




domingo, 12 de junio de 2016

El nombre de Palo


 El significado del nombre del pueblo de Palo siempre ha suscitado bastante curiosidad entre aquellas personas conocedoras de su existencia. Muchas veces me han preguntado acerca de su origen y significado. No soy experto en la materia y, por lo tanto, no me atrevería a lanzar una hipótesis sobre el porqué del nombre de Palo, por lo que me limitaré a recoger lo que han publicado algunos estudiosos de la toponimia, disciplina que se encarga del estudio del origen de los nombres propios de lugar, así como del significado de su raíz.

 La mayoría de las hipótesis coinciden en el origen prerromano del nombre, y están casi todas recogidas en la obra Toponimia mayor de Aragón: sus poblaciones, de Pascual Miguel Ballestín.

La primera de estas hipótesis traduce Palo como "cerca del molino".

La segunda lo relaciona con el celta palas "pastor", y Pai-ialo sería "campo con pastos cerca de un límite". 

Una tercera haría proceder Palo de la raíz -pal, con significado de roca.

Blanca María Prosper, en Toponimia prerromana hispánica de base *pál- , encuentra una base hidronímica, es decir, relacionada con el agua.

Manuel Benito Moliner, en Pueblos del Alto Aragón: el origen de sus nombres 
cree que es una voz aragonesa de origen prelatino con el significado de pala: pendiente escarpada y lisa de una montaña.

Muy similar a ésta es la hipótesis de Bienvenido Mascaray (con orígenes familiares en Palo), quien en el artículo publicado en el Suplemento Domingo del Diario del Alto Aragón el Domingo, 5 de enero de 2014 , págs. 16 y 17, lo relaciona con la palabra ibérica pala“faja de tierra muy pendiente que se paraliza o descansa”.

En estas dos últimas interpretaciones, el topónimo Palo describiría perfectamente la ubicación física de la localidad.


Palo nombre significado ubicación
Palo está ubicado en la falda del Tozal de Santa Bárbara.

 Otra hipótesis, también recogida por Manuel Benito Moliner, en Pueblos del Alto Aragón: el origen de sus nombres, establecería un origen romance, derivando Palo del término latino Palatium que, además de palacio, también significa propiedad o granja.

 En mis tiempos de estudiante de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza, el profesor Antonio Ubieto me sugirió la posibilidad de que el nombre de Palo derivara del latino "palus", que significa zona pantanosa. Aunque en apoyo de esta hipótesis acudiría la existencia en el término de Palo de dos partidas denominadas Las Lacunas y Las Paúles que en el pasado estuvieron inundadas (a comienzos del siglo XX todavía afloraba agua bajo su superficie), me inclino a pensar que origen del nombre tendría más que ver con la ubicación del pueblo en la pala de un tozal que con la existencia de terreno pantanoso en sus inmediaciones.

sábado, 2 de abril de 2016

Sebastián Gota, un atleta de otros tiempos.


 Aprovechando que mañana, día 3 de abril, se celebra la primera edición del Trail Valle de La Fueva, hoy vamos a recordar la figura de Sebastián Gota Pera, vecino del pueblo de Palo y esforzado atleta, quien consiguió ganar la "Corrida de la Cuchara" hasta en 10 ocasiones.

 Dicha carrera se celebra en Aínsa cada 14  de septiembre, vinculada a la celebración de La Morisma. Sobre su origen hay varias versiones, todas ellas relacionadas con la reconquista de Aínsa, pero la preferida por la tradición oral es la que relaciona la prueba con la victoria de las tropas cristianas de Garci Ximénez sobre los musulmanes. Un soldado corrió para comunicar la noticia a la reina cristiana, quien, como muestra de agradecimiento y recompensa, entregó al emisario la cuchara de plata con la que estaba comiendo.

 Según la misma tradición, la Corrida de la Cuchara se vendría celebrando en Aínsa desde la época medieval. Sin embargo habrá que esperar hasta finales del siglo XVIII para encontrar una de las primeras referencias documentales de la carrera, en concreto, el escrito de un comisionado enviado por el Gobierno al Altoaragón en noviembre de 1794 (*).

 Los participantes en la prueba tomaban la salida junto a la Caseta de Pascualillo en el monte de Guaso, cerca del puente sobre el Ena, y, tras un recorrido de casi tres kilómetros, finalizaban en la Plaza Mayor de Aínsa. Este recorrido, salvo pequeñas variantes, es el que se ha venido manteniendo hasta la actualidad. El premio para el vencedor era una cuchara de plata, mientras que el segundo clasificado recibía un par de medias.

 Un panel situado en la sede del Ayuntamiento de Aínsa nos muestra el palmarés de la carrera, en el que ocupa un lugar destacado nuestro protagonista, el palense Sebastián Gota.


Gota Sebastan Pueblo de Palo Panel conmemorativo Aínsa
Un panel en el Ayuntamiento de Aínsa recuerda a los vencedores de la Corrida de la Cuchara.



 Gracias al Censo electoral de 1890 sabemos que Sebastián habría nacido en torno a 1841-1842 (puesto que tenía 48 años en el momento de la elaboración del censo), que era carpintero de profesión, y que vivía en en número 12 de la calle San Victorián de Palo, en la casa conocida como Casa Gota

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Casa Gota, en Palo. A la izquierda del balcón se puede apreciar el lugar donde estaba la baldosa conmemorativa.

 En la fachada de Casa Gota hubo, hasta hace no mucho tiempo, una baldosa que conmemoraba las hazañas de Sebastián en la Corrida de la Cuchara. Su texto decía así:
"En el año 1868 en la Billa de La Ynsa, des de el dia 14 de septiembre, asta el 1881 Fueron Ganados los premios de la corrida por sabastian Gota, natural de Palo, distrito de la Misma. Cuyos premios 10 cucharas de Plata y un par de medias"


Sebastián Gota Pera Pueblo de Palo Historia de Palo Baldosa conmemorativa Corrida de la Cuchara Aínsa
Fotografía de la baldosa conmemorativa. Foto realizada en 1974 por Pepe Gracia, de Boltaña, y amablemente cedida por José María Lafuerza, presidente del Club Atlético Sobrarbe



 Esta baldosa de cerámica es prácticamente la única fuente documental que existe sobre la celebración de la Corrida de La Cuchara en el siglo XIX. Actualmente la baldosa se encuentra en paradero desconocido, fuera del lugar para el que fue concebida y realizada.

 Me gustaría que este pequeño homenaje a Sebastián Gota y sus gestas deportivas sirviera también para resaltar la importancia de valorar y conservar el rico patrimonio histórico y cultural que nuestros queridos pueblos atesoran.

(*) LAFUERZA, José María, y PARDINILLA, Ignacio: Corrida de la cuchara de Aínsa: una carrera siglos de historiaCentro de Estudios del Sobrarbe, Aínsa, 2012.